Curioso

Borges

El otro día oí el programa de In Out Time (mi podcast favorito) dedicado a Jorge Luis Borges. Fue una experiencia curiosa, porque Borges es probablemente el autor que mejor conozco (incluso tuve fase de coleccionista de libros sobre Borges). Quizá por eso no me pareció que el programa fuese tan bueno como otros que han hecho. Sobre todo la primera parte, que me resultó demasiado centrada en la vida de Borges y poco en su obra.

Sin embargo, la segunda parte ganaba bastante y discutía más otros aspectos temáticos de la obra. Se habló, y bastante, de la faceta de Borges como traductor -de la que se suele hablar poco- y de su manía de apropiarse de las ficciones de otros. Muy interesante.

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Originalmente publicado aquí:

http://www.pjorge.com/archivo/2007/1/12/17:51:04/

Arreola: algunas de sus opiniones [II]

La versión perfecta debe dar en nuestro idioma una visión, una sensación congruente de lo que pensó el poeta en otra lengua. La obligación del traductor es hacer comprensible, hasta donde se pueda, el poema traducido a un sector de los hablantes, que por azares de la geografía y la historia hacen diferentes modulaciones: la traducción debe integrar la modulación local del poeta vertida a un lenguaje de comunicación universal. No se trata de pasar sonido por sonido ni significante por significante, sino de hacer inteligible, comprensible, a un sector de los hablantes, lo que dijo un hablante de otro sector, valiéndose de todos los recursos fonéticos, significantes y de agrupación de palabras en sistemas melódicos y sintácticos, para restituir la idea del original.
La virtud en el traductor es dar a cada voluntad de expresión datos suficientes de respuesta, para reconstruir lo intraducible, porque lo sentido, la experiencia interna, sólo se puede traducir en aproximaciones lingüísticas. Cuando el poeta quiere trasmitir* en símbolos, en signos de lenguaje, lo que siente en el fondo de su ser, para comunicarse con los demás, ya está haciendo una traducción.

Arreola, ibidem.

*Sic, en el original.

Arreola: algunas de sus opiniones [I]

La fecundidad horroriza. Traductor que reduce al traducido lo está beneficiando. El gran drama de los traductores tradicionales es extender, agrandar y diluir, como sucede casi siempre. Es maravilloso el traductor que condensa, comprime y exprime, para alquitarar la quintaesencia. El mérito principal de la versión consiste en lo conciso y económico. En Quevedo poco afecta a la expresión su brevedad lacónica.
Hace años califiqué a Guillermo* de escritor estreñido, pero yo mismo no escribo, llegué a la abstención total, porque acabé también por decir: toda la literatura es baldía como la tierra gastada, pero podemos recuperar algunas prociones si las habitamos realmente con el espíritu, a pesar de la erosión permanente del lenguaje.
La versión sería muy fácil si sólo fuera cuestión de temas, de elementos signficantes y susceptibles de raciocinio, pero se complica totalmente cuando intervienen el ritmo y la armonía; el estro, que anima y reanima las palabras. Comprendo el sufrimiento para dar a entender poemas de Pound, acarreados del inglés al castellano con el movimiento del estro.

Arreola, ‘Posfacio’, a Ezra Pound, “Personæ”.

*Guillermo Rousset Banda