{"id":238,"date":"2008-01-23T05:35:00","date_gmt":"2008-01-23T05:35:00","guid":{"rendered":"http:\/\/adastra.plgo.org\/?p=238"},"modified":"2008-01-23T05:35:00","modified_gmt":"2008-01-23T05:35:00","slug":"de-la-traduccion-i-b","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/adastra.plgo.org\/?p=238","title":{"rendered":"De la traducci\u00f3n I [b]"},"content":{"rendered":"<div>Y yo caricaturizaba mi propia doctrina transformando as\u00ed un posible pasaje de Homero. Supongamos que el texto griego dijera: &#8220;\u00a1Oh, Pelida! Narra con aladas palabras tus aven[159]turas con Bris\u00e9is&#8221;. Pues bien: Pel\u00e1ez es el apellido castellano de Aquiles, hijo de Peleo o Pelayo; y Bris\u00e9is o Briseida suenan a etimolog\u00eda de Br\u00edgida. Luego mi hex\u00e1metro b\u00e1rbaro dir\u00eda as\u00ed:<\/p>\n<p>Anda, Pel\u00e1ez, v\u00e9 diciendo c\u00f3mo te ha ido con Br\u00edgida.<\/p>\n<p>De otro lado, el extremo de la traducci\u00f3n cient\u00edfica, preferida por los eruditos modernos y que tiende al tipo interlineal, hay que confesar que frecuentemente encontramos monstruosidades t\u00e9cnicas, que no logran hacer entrar en la intuici\u00f3n del lector el sentido humano de un texto cl\u00e1sico, por miedo a adulterarlo entreg\u00e1ndose demasiado al genio de la propia lengua. Esta es la ocasi\u00f3n de declarar que las antolog\u00edas nunca han recogido algunas preciosas muestras de la prosa castellana, representadas en los viejos traductores de griegos y latinos, quienes, aunque por s\u00ed mismos no fueran grandes escritores al caminar sobre la pauta que les da el modelo original, construyeron p\u00e1ginas excelentes. Acaso la lectura de los antiguos debiera graduarse en tres etapas: primero, traducciones que acercan o acortan la distancia, aunque sean inevitables en ellas los errores de semejante violencia; segundo, traducciones que respetan la distancia, aunque sean inevitables en ellas los desv\u00edos de la belleza formal y aun cierta dosis de galimat\u00edas, tercero, los mismos textos originales.<br \/>Andamos rondando el dilema de Schleiermacher: o ir hacia la lengua extranjera o atraerla hacia la lengua propia. Si ya la expresi\u00f3n de nuestros pensamientos en nuestra habla es cosa indecisa y aproximada, el traducir, el pasar de una lengua a otra, es tarea todav\u00eda m\u00e1s equ\u00edvoca. Una lengua es toda una visi\u00f3n del mundo, y hasta cuando una lengua adopta una palabra ajena suele te\u00f1irla de otro modo, con cierta [160] traici\u00f3n imperceptible. Una lengua, adem\u00e1s, vale tanto por lo que dice como por lo que calla, y no es dable interpretar sus silencios. Sobre estos y otros puntos trascendentales, cons\u00faltese la <span>Miseria y esplendor de la traducci\u00f3n<\/span> de Jos\u00e9 Ortega y Gasset. Como ejemplo del distinto valor que el mismo objeto o concepto pueden tener para diferentes pueblos, hace notar que los bant\u00faes poseen hasta doce g\u00e9neros gramaticales y que en \u00e1rabe el omnipresente camello cuenta con m\u00e1s de cinco mil setecientos nombres, y a\u00f1ade que, en Eise, hay treinta y tres palabras para el verbo &#8220;ir&#8221;. De lo que s\u00f3lo podr\u00eda dar un p\u00e1lido reflejo aquella conjugaci\u00f3n humor\u00edstica en jerga espa\u00f1ola: &#8220;Yo me voy, t\u00fa te las piras, \u00e9l se naja, nosotros ahuecamos, vosotros tom\u00e1is soleta, ellos se largan&#8221;. Recordemos que en s\u00e1nscrito hay once palabras para &#8220;luz&#8221;, quince para &#8220;nube&#8221;, veinte para &#8220;luna&#8221;, veintis\u00e9is para &#8220;hacer&#8221;, treinta y tres para &#8220;matanza&#8221;, treinta y cinco para &#8220;fuego&#8221;, treinta y siete para &#8220;sol&#8221;; en Islandia, ciento veinte para &#8220;isla&#8221;, en \u00e1rabe tambi\u00e9n, quinientas para &#8220;le\u00f3n&#8221; y mil para &#8220;espada&#8221;. V\u00e9ase Jorge Luis Borges, &#8220;Los Kenningar&#8221; (<span>Historia de la eternidad<\/span>, Buenos Aires, 1936), sobre la proliferaci\u00f3n metaf\u00f3rica en la poes\u00eda escandinava; y el pr\u00f3logo de Jos\u00e9 Gaos al primer volumen de su <span>Antolog\u00eda filos\u00f3fica, La filosof\u00eda griega<\/span> (M\u00e9xico, 1941), sobre la imposibilidad racional o aporia de la traducci\u00f3n. (1)<br \/>Ya es muy inquietante que el sumo maestro de nuestra prosa considerara las traducciones como tapices vueltos de rev\u00e9s. El autor del <span>Di\u00e1logo de la lengua<\/span> siente que es m\u00e1s dif\u00edcil traducir al castellano que a ning\u00fan otro idioma; pero Poste, traductor de Baqu\u00edlides, cree que s\u00f3lo el castellano [161] podr\u00eda dar idea de la sonoridad del griego cl\u00e1sico, luego confiesa la deficiencia del ingl\u00e9s. Y es que cada uno ve el obst\u00e1culo desde su ventana. En el citado ensayo de Ortega y Gasset, donde es evidente cierto tonillo de pol\u00e9mica con los fil\u00f3logos franceses, se lee esta conclusi\u00f3n: &#8220;De todas las lenguas europeas, la que menos facilita la faena de traducir es la francesa&#8221;. No se dice expl\u00edcitamente, pero del ensayo parece desprenderse que ello es consecuencia del mucho condimento auton\u00f3mico a que llega una lengua ya muy cargada de sus propias herencias. Lo cierto es que, cuando traduje a Chesterton, comparando despu\u00e9s mis versiones con las francesas, me resultaba evidente que, si el franc\u00e9s llega a la audacia con la musa propia, desconf\u00eda en cambio de las audacias ajenas y las peina y asea un poco. En <span>Los dos caminos<\/span> he contado cierta charla con Wells, a quien expliqu\u00e9 c\u00f3mo, contra lo que \u00e9l sospechaba, me hab\u00eda resultado m\u00e1s dif\u00edcil reducir al espa\u00f1ol a Sterne que a Chesterton, porque para aqu\u00e9l no encontraba yo el mode hecho, y para \u00e9ste me lo daba nuestra prosa del Siglo de Oro: conceptismo, ant\u00edtesis, paradoja. (2) Pero cuando traduje a estos escritores, lo mismo que cuando he traducido a Goldsmith, a Stevenson, a Browning, a Mallarm\u00e9 o el poemita franc\u00e9s del siglo XII sobre el Castellano de Coucy (traducci\u00f3n muy poco feliz), tuve que encerrar las reglas como Lope, olvidar mis dudas y reflexiones y entregarme un poco al instinto.<br \/>Aquellas conversaciones juveniles y las que despu\u00e9s tuve en Madrid con el traductor de Anatole France hicieron nacer [162] en m\u00ed la idea de escribir un ensayo sobre la traducci\u00f3n, en que hab\u00edan de tomarse en cuenta las ense\u00f1anzas del ingl\u00e9s Tytler y del espa\u00f1ol Pi Ferrer: un proyecto m\u00e1s, olvidado a medio camino. Luis Ruiz Contreras me repet\u00eda siempre que el traducir es una tarea humilde y d\u00f3cil como el servir, y a la vez un peligroso viaje sobre dos carriles; yo dir\u00eda, sobre dos caballos de desigual carrera. Ruiz Contreras se sent\u00eda tan expuesto a perder el rumbo del idioma en aquellos a\u00f1os ya de fatiga, que prefer\u00eda encargar a un secretario la primera versi\u00f3n de Anatole France y despu\u00e9s la iba modelando.<br \/>Durante el aprendizaje de una lengua extranjera, hay un parad\u00f3jico efecto que luego la familiaridad va borrando; y es que la lengua extranjera nos ofrece todav\u00eda su frescura metaf\u00f3rica y ciertos valores estil\u00edsticos arrastrados por la costumbre. Al que comienza su ingl\u00e9s, puede parecerle un acierto personal de Stevenson el que el cuerpo de un marino apu\u00f1alado &#8220;se hunda&#8221; en s\u00ed mismo; cuando la verdad es que el &#8220;sink&#8221; es t\u00e9rmino acu\u00f1ado para &#8220;irse muriendo&#8221;.<br \/>Con las confesiones de los traductores podr\u00eda poco a poco levantarse un inventario de problemas de grande utilidad para la estil\u00edstica. Despu\u00e9s de todo, \u00bfno fue conducido Charles Bally a la Estil\u00edstica por sus experiencias de catedr\u00e1tico de ingl\u00e9s? \u00bfNo fue empujado Mallarm\u00e9 hacia algunas investigaciones del lenguaje po\u00e9tico por una experiencia semejante? Cuando Valery Larbaud traduc\u00eda las <span>Notas<\/span> del victoriano Samuel Butler (pues hay otro Samuel Butler, autor de <span>Hudibras<\/span>, que tambi\u00e9n dej\u00f3 cuadernos de notas) (3) confesaba que su esfuerzo principal consist\u00eda en dar un giro franc\u00e9s a las intenciones epigram\u00e1ticas de su autor, que traducidas literalmente perd\u00edan todo sabor; y comparaba este esfuerzo con el [163] de sacar la punta al l\u00e1piz: hay que llegar a la finura -dec\u00eda- pero detenerse antes de anular la resistencia. Yo he confesado tambi\u00e9n <span>coram populo<\/span> ciertas vicistudes del traductor propias y ajenas. (4) Por desgracia tales documentos no abundan.<\/p>\n<p>(1) Hay otro problema de traducci\u00f3n interior o de rivalidad interior. V\u00e9ase Adolfo Costa du Rels, <span>El drama del escritor biling\u00fce<\/span>, Buenos Aires, P.E.N. Club, 1941.<br \/>(2) En la traducci\u00f3n del <span>Viaje Sentimental<\/span>, de Sterne, edici\u00f3n Calpe, Biblioteca Universal, me afearon el pr\u00f3logo con deplorables erratas: &#8220;Falcoubridge&#8221; por &#8220;Falconbridge&#8221;; &#8220;Smelfurgus&#8221; por &#8220;Smelfungus&#8221;; &#8220;novelitas de la vida dom\u00e9stica&#8221; por &#8220;novelistas&#8221;; y lo peor es que, en varios lugares, se habla de &#8220;Mr. Draper&#8221;, en vez de &#8220;Mrs. Draper&#8221;, con quien Sterne tuvo amores. [V\u00e9ase <span>Obras Completas<\/span>, IV, p. 295].<br \/>(3) A. R. &#8220;Los libros de notas&#8221;, <span>El cazador<\/span>, Madrid, 1921 [<span>Obras Completas<\/span>, III, pp. 154-156].<br \/>(4) <span>Revista de Occidente<\/span>, agosto de 1932; ensayo publicado simult\u00e1neamente en franc\u00e9s, en la <span>Revue de Litterature Compar\u00e9e<\/span>, Par\u00eds, julio-septiembre del propio a\u00f1o, trad. M. Pom\u00e8s. Incorporado todo ello en el volumen <span>Mallarm\u00e9 entre nosotros<\/span>, Buenos Aires, Destiempo, 1938 [2.a edici\u00f3n, M\u00e9xico, Tezontle, 1955]. En <span>Monterrey<\/span>, R\u00edo de Janeiro, octubre de 1931 [N.o 6, pp. 1-8], recog\u00ed las reflexiones de Jorge Guill\u00e9n y Mariano Brull, y su correspondiencia en torno a la traducci\u00f3n de <span>El cementerio marino<\/span> que ambos llevaron a buen t\u00e9rmino por aquellos d\u00edas.<\/p>\n<p>Alfonso Reyes, &#8220;De la traducci\u00f3n&#8221;, en &#8216;La experiencia literaria &#8211; Ensayos sobre experiencia, ex\u00e9gesis y teor\u00eda de la literatura&#8217;, pp. 158-163.<\/div>\n<div class=\"wp-socializer wpsr-share-icons\" data-lg-action=\"show\" data-sm-action=\"show\" data-sm-width=\"768\"><h3>Share and Enjoy !<\/h3><div class=\"wpsr-si-inner\"><div class=\"wpsr-counter wpsrc-sz-32px\" style=\"color:#000\"><span class=\"scount\" data-wpsrs=\"\" data-wpsrs-svcs=\"facebook,twitter,linkedin,pinterest,print,pdf\"><i class=\"fa fa-share-alt\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><small class=\"stext\">Shares<\/small><\/div><div class=\"socializer sr-popup sr-count-1 sr-count-1 sr-32px sr-circle sr-opacity sr-pad\"><span class=\"sr-facebook\"><a data-id=\"facebook\" style=\"color:#ffffff;\" rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/share.php?u=\" target=\"_blank\" title=\"Share this on Facebook\"><i class=\"fab fa-facebook-f\"><\/i><span class=\"ctext\" data-wpsrs=\"\" data-wpsrs-svcs=\"facebook\"><\/span><\/a><\/span>\n<span class=\"sr-twitter\"><a data-id=\"twitter\" style=\"color:#ffffff;\" rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?text=%20-%20%20\" target=\"_blank\" title=\"Tweet this !\"><i class=\"fab fa-twitter\"><\/i><\/a><\/span>\n<span class=\"sr-linkedin\"><a data-id=\"linkedin\" style=\"color:#ffffff;\" rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.linkedin.com\/sharing\/share-offsite\/?url=\" target=\"_blank\" title=\"Add this to LinkedIn\"><i class=\"fab fa-linkedin-in\"><\/i><\/a><\/span>\n<span class=\"sr-pinterest\"><a data-pin-custom=\"true\" data-id=\"pinterest\" style=\"color:#ffffff;\" rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.pinterest.com\/pin\/create\/button\/?url=&amp;media=&amp;description=\" target=\"_blank\" title=\"Submit this to Pinterest\"><i class=\"fab fa-pinterest\"><\/i><span class=\"ctext\" data-wpsrs=\"\" data-wpsrs-svcs=\"pinterest\"><\/span><\/a><\/span>\n<span class=\"sr-print\"><a data-id=\"print\" style=\"color:#ffffff;\" rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.printfriendly.com\/print?url=\" target=\"_blank\" title=\"Print this article \"><i class=\"fa fa-print\"><\/i><\/a><\/span>\n<span class=\"sr-pdf\"><a data-id=\"pdf\" style=\"color:#ffffff;\" rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.printfriendly.com\/print?url=\" target=\"_blank\" title=\"Convert to PDF\"><i class=\"fa fa-file-pdf\"><\/i><\/a><\/span>\n<span class=\"sr-share-menu\"><a href=\"#\" target=\"_blank\" title=\"More share links\" style=\"color:#ffffff;\" data-metadata=\"{&quot;url&quot;:&quot;&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;excerpt&quot;:&quot;&quot;,&quot;image&quot;:&quot;&quot;,&quot;short-url&quot;:&quot;&quot;,&quot;rss-url&quot;:&quot;http:\\\/\\\/adastra.plgo.org\\\/?feed=rss2&quot;,&quot;comments-section&quot;:&quot;comments&quot;,&quot;raw-url&quot;:null,&quot;twitter-username&quot;:&quot;&quot;,&quot;fb-app-id&quot;:&quot;&quot;,&quot;fb-app-secret&quot;:&quot;&quot;}\"><i class=\"fa fa-plus\"><\/i><\/a><\/span><\/div><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Y yo caricaturizaba mi propia doctrina transformando as\u00ed un posible pasaje de Homero. Supongamos que el texto griego dijera: &#8220;\u00a1Oh, Pelida! Narra con aladas palabras tus aven[159]turas con Bris\u00e9is&#8221;. Pues bien: Pel\u00e1ez es el apellido castellano de Aquiles, hijo de Peleo o Pelayo; y Bris\u00e9is o Briseida suenan a etimolog\u00eda&hellip;\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[60,58],"tags":[],"class_list":["post-238","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-de-traductione","category-ex-bibliotheca"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/adastra.plgo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/238"}],"collection":[{"href":"http:\/\/adastra.plgo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/adastra.plgo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/adastra.plgo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/adastra.plgo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=238"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/adastra.plgo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/238\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/adastra.plgo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=238"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/adastra.plgo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=238"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/adastra.plgo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=238"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}