Las Siete Maravillas del mundo.

Hace cuatro años, me propuse la traducción de una obra pequeña -y posiblemente, espúrea- de Beda el Venerable.
Por distintas razones no pude emprender la traducción de esa página, y de hecho, mantener este blog en buena medida tampoco me ha sido posible. Aunque la traducción en cuanto tal es una tarea que llevo a cabo cotidianamente -siquiera en la forma de traducción descarnada de títulos, frontispicios y tablas de materias de libros casi olvidados- el actualizar este blog hoy me parece imposible, y una tarea inabordable.
Con todo, recientemente Internet Archive digitalizó la Patrología Latina de Migne, con una excelente toma del Tomo XC. En dicho tomo aparece el texto que me propuse alguna vez traducir.
También dicho servicio digitalizó previamente los trabajos de Giles y sus traducciones de las obras de Beda. Entre dichas traducciones figura también el texto mencionado, con notas al pie que facilitan el entendimiento -y aumentan el vértigo- circundante a las Siete Maravillas del Mundo.
Dejo infra imágenes de los textos mencionados. Aumenta el sentimiento de vértigo que un par de párrafos en la edición de Migne, requieran prácticamente dos páginas y media de la traducción de Giles. Supongo que esto para mayor comodidad del lector, aunque ambos ya leídos y sopesados en la distancia de los años, nos resultan lados simultáneos de una moneda actualmente invaluable.
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Dios proveerà

Perdòn por los acentos: estoy en un cibercafè.

La frase aparece a diestra y siniestra en calcomanìas, y simplifica un hecho terrible de por sì: la providencia de Dios como algo que recae sobre sì misma.

La frase, en la versiòn de la vulgata, dice:

Deus providebit se, filii mii.

Esto quiere decir, llanamente:

Dios se proveerà, hijo mìo.

Semànticamente hablando, el sentido de la frase es precisamente que Dios se proveerìa la vìctima. Siendo Dios dueño absoluto de todo lo creado, cualquier tipo de vìctima, cualquier presente, es algo propio. La segunda mitad de la frase es un vocativo que tiene visos de familiaridad extrema: el filii mii se entiende como una exclamaciòn nò retòrica, sino familiar. ‘hijito mìo’ es una traducciòn màs adecuada.

La frase es, con todas sus implicaciones:

Dios se proveerà, hijito mìo. Una despedida plenamente conciente de las propias limitaciones, y de las deudas por saldarse.

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