Las Siete Maravillas del mundo.

Hace cuatro años, me propuse la traducción de una obra pequeña -y posiblemente, espúrea- de Beda el Venerable.
Por distintas razones no pude emprender la traducción de esa página, y de hecho, mantener este blog en buena medida tampoco me ha sido posible. Aunque la traducción en cuanto tal es una tarea que llevo a cabo cotidianamente -siquiera en la forma de traducción descarnada de títulos, frontispicios y tablas de materias de libros casi olvidados- el actualizar este blog hoy me parece imposible, y una tarea inabordable.
Con todo, recientemente Internet Archive digitalizó la Patrología Latina de Migne, con una excelente toma del Tomo XC. En dicho tomo aparece el texto que me propuse alguna vez traducir.
También dicho servicio digitalizó previamente los trabajos de Giles y sus traducciones de las obras de Beda. Entre dichas traducciones figura también el texto mencionado, con notas al pie que facilitan el entendimiento -y aumentan el vértigo- circundante a las Siete Maravillas del Mundo.
Dejo infra imágenes de los textos mencionados. Aumenta el sentimiento de vértigo que un par de párrafos en la edición de Migne, requieran prácticamente dos páginas y media de la traducción de Giles. Supongo que esto para mayor comodidad del lector, aunque ambos ya leídos y sopesados en la distancia de los años, nos resultan lados simultáneos de una moneda actualmente invaluable.
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Philologia

Gracias a una noticia que me proporcionó el P. Stefan Zara supe de la existencia de la ‘Sociedad Española de Estudios Clásicos’.

En esta sociedad se publica la revista ‘Estudios Clásicos’ con el principal interés de cubrir lo relacionado, sobre todo, con las lenguas clásicas en occidente: el latín y el griego.

Existe una versión ‘digital’ de las primeras revistas [más de un centenar] en formato pdf, que pueden ser consultadas sin ningún problema.

Los interesados pueden encontrar la serie completa publicada aquí.

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Presentia, praesentia

La etiqueta ‘De presentia’ utilizada en este blog, adolece un problema no menor, que puede plantearse según lo siguiente:

De repente algún lector que sabe lo que lee [mejor dicho: sabe lo que quiere leer] llega a este quasi incógnito blog.

El día de hoy alguien me dejó un comentario ‘anónimo’ en una entrada de la que ya ni me acordaba. Dice a la letra:

Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada “De Monarchia Mexicana“:

Tiene usted una entrada que dice “de presentia”, sólo le recuerdo que en latín se escribe “praesentia”

In postervm!

…Y creo que Jesús Olague ha sido el causante de que me haya vuelto, a últimas fechas bastante respondón aunque no tenga la razón. O aunque sólo tenga la razón a medias, que para el caso es lo mismo.

La forma correcta de esta palabra es, efectivamente, ‘praesentia’. Término escolástico culto, con la connotación lingüística, filosófica y teológica que esto supone.

‘Presentia’ me lo volé, a sabiendas de su macarronismo, de las Camina Burana:

‘Sum presentialiter, absens in remota…’

No pretendo alcanzar justificación alguna, sino sólo explicar el por qué de este vocablo, en la forma que tiene.

Estimado Anónimo: gracias por la observación, y sobre todo, gracias por haberse dado la oportunidad de visitar este blog.

Salus.

Greg.

Tomado de esta entrada:

http://quodago.blogspot.com/2008/06/presentia-praesentia.html

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