Perspectiva.

Hace tres años, platicando con Simitrio Quezada, apareció en la conversación un concepto que en ese momento no tenía manera de formular adecuadamente: la “cruda creativa”.

Recién terminaba un cuentario, y al poner el punto final, me invadió algo inusitado. Supe que estaba terminando de escribir un buen cuentario, y lo sentí como lo que efectivamente era: lo mejor que había escrito hasta ese momento.

Preparé el cuentario, y lo envié a concurso.

Diré que no ganó ni siquiera una oscura e indeseable mención honorífica, pero lo nuevo fue la sensación que me invadió dos o tres días después de terminado: la sensación de que dicho cuentario no valía la pena, como si hubiese escrito algo de lo que cualquiera se avergonzaría.

Eso es lo que Simitrio llamó ‘cruda creativa’, es decir, la resaca que sigue inmediatamente después de la embriaguez que causa el trabajo terminado.

Pues bien, algo semejante sucede no sólo con proyectos netamente creativos, sino en general con cualquier proyecto que sea digno de tomarse en cuenta. Libscribd no escapa de ello. Apenas anunciado inmediatamente surge la incertidumbre sobre el recibimiento que dicho proyecto tendrá entre sus destinatarios, de hasta dónde podrá llegar a cumplir su cometido, si realmente a alguien le funcionará y resultará tan útil como dicho proyecto fue planeado y pensado.

En fin, dichos estadios anímicos surgieron -hoy lo comprendo- para ser igualmente disfrutados. Sólo el tiempo dirá cómo y de qué manera dicho proyecto podrá subsistir, o perderse irremediablemente en el olvido. Mientras tanto, y lo más importante, radica en la posibilidad de ofrecer algo que verdaderamente nos apasiona, y que puede ayudar a otros también, facilitándoles y alegrándoles un poco la existencia.

Googlebooks, Internet Archive, Gallica, Scribd y PLGO.

Aunque el ambicioso proyecto impulsado por Googlebooks que pretende incluir en sus bases de datos todos los libros existentes en el planeta, parece acercarse cada día más a la consecución de su objetivo, también es patente que la información que brota cada día a través de distintos sitios, proyectos e iniciativas, seguirá moviendo la información de una manera que escapa a priori de cualquier intento de acción totalizadora o monopólica.

Los servicios de Googlebooks, por si fuera poco, tienen muchímo por cuidar respecto a las complicadas leyes que rigen de distinta manera una determinada región geográfica, y cambia abruptamente con las fronteras políticas y geográficas.

Algunos otros proyectos, como Internet Archive, encaran simultáneamente el gran reto de agregar nuevas obras, indexando conforme se publican dichos volúmenes, y aumentando la nómina de patrocinadores gracias a los cuales dichos libros -la mayor parte de ellos, liberados de las leyes de copyright debido a la expiración de las mismas- quedan al servicio del visitante anónimo. Igual circunstancia enfrenta Gallica y un sinfín de bibliotecas en línea, que digitalizan contenidos, indexan volúmenes monstruosos de materiales, y tarde que temprano resultan superadas por la dinámica interna de dichos procesos.

Scribd merece un análsis separado. Si esta plataforma de distribución de contenidos se ha enfocado en un sistema basado principalmente en la compraventa de ediciones electrónicas, su expansión obedece a la necesidad de un mercado capaz de pagar por esos contenidos, y una comunidad alrededor de dicha plataforma que comparte sin que medien los factores económicos como principal motor de publicidad, desarrollo y experimentación para nuevos servicios y nichos de mercado.

Las herramientas más potentes de Scribd se encuentran en su API, que permite una interacción abierta y casi total con los contenidos que cualquier comunidad u organización puede almacenar en sus servidores, y permite su visualización en entornos diseñados ex profeso para tales fines.

A estas últimas pertenece el Proyecto Libscribd, programado íntegramente por Pilipos -autor del blog ‘Aramaico’- y en el que he podido involucrarme ayudando en lo posible con la implementación de una interfaz web muy simple, que prácticamente toca con lo austero. En cuanto a los elementos visuales, se ha sacrificado la ornamentación en favor de la funcionalidad.

Y no obstante su aparentemente pequeña y limitada área de acción, seguramente Libscribd será una herramienta utilísima para los usuarios que requieren una forma rápida, simple e intuitiva de tener acceso a las grandes cantidades de información contenidas en los corpus recolectados por Migne: las Patrologías Latina y Griega.

 

Editorial. The Scribd factor.

The Scribd factor.

The last attempts to organize large amounts of information -and specially, electronic books- shows at least two very important aspects analyzed and previously solved by all the ancient libraries: localization and access capability.

If the human think can be not viewed as a closed and mechanical way to approach the reality, the books are an attempt to ordinate the world, keeping at hand some valuables and specific facts (real or imaginary) where the civilization can observe and confirm his own growing’ process.

The big project of digitalization where universities, academies, or multinational enterprises are involved, do not only allow the common user with an access to Internet, access to the final result of these projects, but bring a feedback to these organizations, and refine the ways/presentation/usability of the materials provided.

Some of the biggest competitors in this race, where the total knowledge of the world is being gambling, are finding each days strongest and undeniable troubles: the notion of an ‘hypertextual’ book was inexistent when the big corpus of both patrologies (Series Latina and Series Graeca) was collected.

Is true: the books talks one to/of other, but all of them was written and compiled to confirm (or deny, but always keeping a direct and immediate relation with other volumes in the same corpus) the contents of the whole collection. This is the reason of the actual issues related to the indexation, labeling and finally, the publication in the systems where these contents are being spread: Googlebooks, Gallica, Internet Archive…

The big difference, and one of the main reasons of the Scribd success, is the capability of work with each individual volume as independent of other elements, but not totally isolated.

The creation of ‘small libraries’ inside the big indexation motors is a common practice in any service actually available. Googlebooks offers this option, Internet Archive have a ‘bookmark’ service, Gallica allow labeling, and a directory based organizational scheme.

But all of them remain, finally, as closed options, this because they where developed on a basis of private and individual usage.

Scribd takes advantage over them. This service include all the greatest facilities available in other services, not as the first and main goal, but as great tools which let the users have access to the books -primary subject- and directly, communicate any opinion, message, critic or information around a book, or a whole collection.

Is most like the ‘Scriptorium’ described by Eco in his ‘Name of the rose’: the life of this scriptorium can be understanding only having a book as center.

This is which I name ‘the factor Scribd’: all the advantages of the contemporary socializing platforms, being used to talk about, on, in and by the books. This commercial platform is doing possible the actualization of a lot of contents, bringing the visitors a panoramic view most according to the medieval bibliotheca, than the modern ‘dataset’, most useful to mechanical and electrical devices, than the human processing of information.