Me gusta mi trabajo.

Sí, aunque uno se desgaste los ojos, y tenga que revisar listas de 246 artículos porque dos se esfumaron o dañaron en la ‘subida’, todo ello me resulta gratificante.

Creo que esa parte de mi psique, la heredé directamente de mi madre, quien de vocación y profesión contadora, disfrutaba buscando el centavito perdido que no hacía que las conciliaciones y balances generales cuadraran.