Presentia, praesentia

La etiqueta ‘De presentia’ utilizada en este blog, adolece un problema no menor, que puede plantearse según lo siguiente:

De repente algún lector que sabe lo que lee [mejor dicho: sabe lo que quiere leer] llega a este quasi incógnito blog.

El día de hoy alguien me dejó un comentario ‘anónimo’ en una entrada de la que ya ni me acordaba. Dice a la letra:

Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada “De Monarchia Mexicana“:

Tiene usted una entrada que dice “de presentia”, sólo le recuerdo que en latín se escribe “praesentia”

In postervm!

…Y creo que Jesús Olague ha sido el causante de que me haya vuelto, a últimas fechas bastante respondón aunque no tenga la razón. O aunque sólo tenga la razón a medias, que para el caso es lo mismo.

La forma correcta de esta palabra es, efectivamente, ‘praesentia’. Término escolástico culto, con la connotación lingüística, filosófica y teológica que esto supone.

‘Presentia’ me lo volé, a sabiendas de su macarronismo, de las Camina Burana:

‘Sum presentialiter, absens in remota…’

No pretendo alcanzar justificación alguna, sino sólo explicar el por qué de este vocablo, en la forma que tiene.

Estimado Anónimo: gracias por la observación, y sobre todo, gracias por haberse dado la oportunidad de visitar este blog.

Salus.

Greg.

Tomado de esta entrada:

http://quodago.blogspot.com/2008/06/presentia-praesentia.html