Arreola: algunas de sus opiniones [IV]

Guillermo y yo discutimos desde entonces cómo denominar a semejante labor: traducción, versión, etc., y finalmente optamos por versión parafrástica. Quien pretende traducir, traiciona, en cambio el que hace una versión tiene la libertad de hacer una perversión, una paráfrasis.
Sólo se puede traducir poesía con propiedad cuando existe afinidad caracterológica, acuerdo de índole.
Guillermo, a partir de las conversaciones que tuvimos hace más de treinta años, puede decir ciertas cosas que hacen falta, para que no digan otros lo que no hace falta decir. Es una responsabilidad suya, que también es mía, porque escribo muy poco; deberíamos escribir más para impedir que escriban los que tienen que escribir menos, o para hacer posible que escriban menos e incluso nada.

Ibid.

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